3 Mountainscensos en solitario

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::::: a la Cordillera del Chañi :::::

Autor por Marcos Luvini
   
HISTORIA

Intro Luego de recorrer Península Mitre a comienzos de este 2017 en compañía de Matías Gabriel Wapinski y Germán Heigel Sunkowsky, Marcos comparte sus idas por Salta...


Si buscan coordenadas de GPS, indicaciones precisas de altura y orientación, esta no es la nota. Los tres ascensos los hice mirando el cerro y evaluando en la marcha, así que no puedo aportar datos técnicos concretos. Ofrezco en cambio una narración describiendo lo que anoté en mi diario cada salida aportando fotos que escasean en internet.

Todos los ascensos los hice partiendo desde la Escuela Primaria 4422 de Potrero de Chañi que está a una altura aproximada de 3400 msnm. A la misma se llega saliendo de Salta. Se toma la ruta nacional N°51 hasta Puerta Tastil. Allí se toma el camino provincial señalado a mano derecha. Comienza el ripio, el camino pasa por San Bernardo de las Zorras y luego de allí se bifurca.

Opción A- Camino del Bajo como le dicen. Va por el río, para vehículos 4x4 idealmente. Lo bueno es que es considerablemente más corto que el otro y aparte tiene mucha belleza. El río, Ojo de Agua, Paraje el Tambo, una linda quebrada para llegar a Potrero. Les puedo averiguar si está en condiciones, si pasó la máquina si me escriben a mi mail. Tengo conocidos en Potrero.

Opción B- Se toma luego de San Bernardo, para arriba, a la derecha en dirección al Rosal. Está señalizado pero hay que prestar atención. El camino es más largo pero en condiciones siempre, sin problemas por lluvias. Pasa por la comunidad del Rosal (desde donde se puede subir el Cerro Guemes de 5600 metros en tres días), luego por Charaguayco y Morohuasi (viejo asentamiento originario de gran importancia). Les recomiendo leer los trabajos de investigación de Christian Vitry sobre estos parajes. Pasa camino inca por acá hasta el Chañi. Desde Morohuasi pueden subirse cincomiles también como el Barro Negro y algunos de los que no consigo el nombre. Finalmente se llega a Potrero con el fin del camino en la escuela. Es difícil perderse, tranquilos. En Potrero si es día semanal pueden preguntar a la directora de la institución por posibilidad de acampar allí, sino hay varios vecinos como Don Andrés Ríos que vive a 20 minutos a pie.

Relatos


Nevado de Paño - 5420 m.s.n.m. (Octubre de 2014)

Después de estar ya unos meses por Potrero de Chañi dedicado a desarrollo comunitario, emprendí el ascenso al Cerro que todos los días veía. Vigilante del paraje, el Paño se impone con su forma piramidal y característico color rojizo.

Salí mi primer día de marcha a las 11 am para subir por el camino que va para la casa de Don Andrés Ríos. El seguro les puede indicar un poco si andan con dudas. De ahí a los sauces que se ven un poco más arriba en dirección al Paño, vivienda de los Gutierrez. Hasta allí son 40 minutos. Nada de complicaciones, suave ascenso.  Detrás de la casa si uno presta atención  se encuentran varios petroglifos. Seguí camino hasta la casa de los Barboza, veinte minutos más.  Hay agua en todo el camino.

Aquí digamos que empezó un poco la intuición. Si bien la quebrada por la que uno entra es clara, les recomiendo ir guiados por el río.  El camino sorprende a veces con unas vicuñas, chinchillas o vizcachas. Tuve suerte ya un par de veces en una quebrada cercana ahí de ver Cóndores. Casualmente me enteré que justamente ese sitio a los pies de una Cruz que pusieron pobladores en una ladera del paño, se llama Condorhuasi.

Un poco de refresco. Y seguí camino por la quebrada que sube al Paso Purma (la quebrada por donde uno puede ascender el Paño servía para cruzar a Jujuy antiguamente y comercializar con otros parajes como Cerro Negro).

Los detalles los suprimo, el camino fue un poco áspero porque siempre el sol y el viento molestan. Caminé subiendo por la Quebrada aproximadamente tres horas hasta lo que queda de un Puesto. Se identifica muy claro, y creo que no hay mejores opciones para acampar. Entra una carpa, sino tendrían que seguir hora y media más hasta otro pequeño llano pero más desprotegido.   Queda una vieja pirca que ayuda de protección.  También este paso se uso para tráfico ilegal de varias cosas y caza furtiva. Hay lindo folklore siempre si uno le dedica un poco de tiempo y sociabilidad aparte de la montaña en sí. 

Ahí arme mi campamento ya por la tarde.  Fui tranquilo, frenando y hablando con algunos conocidos así que quizás lleve menos que cinco horas neto hasta el puesto. Calculo que está a unos 4300 msnm. Espero alguien pueda constatar las medidas en algún momento.

Mi campamento llevó tiempo porque necesité tomar varias medidas emergentes.  Como verán en la foto, mi carpa es una de esas de oferta del Easy, más una bolsa dormir media justa con 0° confort y un calzado también muy de trekking liviano.  Acepto sus críticas aunque supongo que me voy un poco por fuera de lo que “hay que hacer”, porque ya llevo la mentalidad de estar un poco incómodo y prestando más atención a las cosas. Así que en eso anduve duplicando la pirca, preparando con abrigo mi recubrimiento para tener una noche estrellada muy limpia.


Campamento de altura.

Acá va la pequeña diferencia para prestar atención. Por lo que escuché luego, miembros de un club de montaña subían el Paño sin entrar en la quebrada sino que llegaban a la cruz desde la escuela, y apartir de allí ladeaban todo el cerro pero ya en altura para ascenderlo por “detrás”. Luego vi que lo habían subido algunos montañistas por la misma quebrada que camine. Sin embargo ellos seguían cuesta arriba por la quebrada hasta un punto cercano al Abra.

Como no sabía sus itinerarios. Evalué y me decidí por otro camino un poco más comprometido pero bastante directo. Exactamente desde el puesto ascendí en dirección Norte encarando el Paño para luego enfrentarlo en dirección Este. Salí a las cuatro y media de la mañana con unos cuantos grados bajo cero.

La verdad es que era en alta montaña mi primera salida sería en solitario así que andaba con la mentalidad de darme la vuelta al menor problema. La montaña fue hablando…

Por el tema de un equipo que dejaba bastante que desear no me permití el lujo de frenar más que para guardar los bastones porque no sentía las manos ni con los guantes.

Le metí de cuatro a siete hasta ver el primer rayo del sol. El ascenso se puso bastante complicado. Demasiada inclinación a partir de ahí, todo laja en pedregueros muy inestables. A las ocho y media en la peor hora de frío llegue al filo cumbrero. Como digo fui literalmente de frente a partir de los 5000 metros. En la foto lo señalo. Se puso bien pesada la Puna y me había costado bastante subir más de dos pasos sin bajar tres. Pero con esas fuerzas que uno a veces no sabe de dónde saca, en el filo el terreno mejoró.


Filo cumbrero.

La parte de nevado tendría que cambiarse porque no le queda nieve casi más que un poco luego de las nevadas circunstanciales. El filo es impresionante a pesar de esto con una vista única de varios Grandes de nuestro norte.

Ocho y media en el filo, comencé la travesía final hasta la cumbre llegando al monolito a las 9:30. Por lo que comparé luego con otras expediciones que vi que publicaron, mi tiempo por esta ruta fue muchísimo menor desde el puesto. Cinco horas y estaba ahí sintiéndome un puntito. El Chañi se hace respetar al norte muy cerquita, al Sur se ve el Guemes. Identifiqué el Cachi al suroeste, la Cordillera de los Andes...


Filo cumbrero.


Cumbre del Cerro Paño (5420 m.s.n.m).

Media hora, un librito con reflexiones especiales para leer un poco, unas galles, líquido y para abajo. La cosa es que sabía que volver por donde vine era bastante arriesgado así que me decidí por buscar otra bajada.

Encontré el lugar y empecé el surfing rápido de una hora hasta la quebrada bien directo. Después viendo algunas fotos supe que elegí el lugar por donde lo suben en general. De ahí media hora más a la carpa que había dejado armada por las dudas. Descanso, desarme y de un tirón para las dos y media de la tarde estaba de nuevo en la escuela la verdad bastante sobrepasado en cansancio, con muchas cosas para pensar sobre el montañismo en solitario, pero unas buenas papas andinas y guiso para compartir con los maestros. Siempre dejo itinerario ahí, si no aparezco en cierto tiempo según lo que hago, ellos dan aviso. Lo mismo con cada vecino que me voy cruzando. Pero esta aventura terminó como se debe.


Vista del Cerro Paño desde la Escuela (nevada un día después del ascenso).

Cerro Banzo (¿?) - 4800 m.s.n.m. (Abril de 2017)

La altura olvídense de que sea muy exacta. Ojímetro comparativo y suposiciones que pueden estar equivocadas. El nombre me lo dijo un poblador pero ciertamente dudo que lo sea porque otros vecinos se ríeron cuando les pregunté si ese era el nombre. Puede que no tenga uno.


Línea Roja - Ascenso por faldeo.
Linea Verde - Descenso por el río.
Unón de líneas - Lugar del Puesto de Pernocte.

Salí en marcha desde la escuela, el viernes a las 2 de la tarde. En realidad llevaba comida para otro plan. Me disponía a caminar hasta León por el Abra arriba de Corral Blanco, evaluando en Ovejería si ascendía o no al Nevado de Chañi. Después cuento los cambios.

Un chico de la comunidad me guío acompañándome para tomar el camino de “arriba” que es considerablemente más corto que caminar en dirección al Chañi por el río. Así que de la escuela en dirección noreste seguí la huella marcada que hay pasando por la casa de Doña Sabina y luego por la de Doña Teresa y Don Santos, tres vecinos muy hospitalarios por cualquier problema.

El camino hasta las casas está muy marcado. Media hora. En la casa de Teresa pregunten para no equivocarse. Salí cruzando un cañadón y caminé una hora para encontrarme con otra casa que no conocía donde vive otro señor anciano. En el camino hay dos o tres arroyos con agua. De allí sin tirarme para el oeste seguí recto por camino que más adelante se une con el inca. Fueron tres horas en total desde la escuela hasta el puesto que sí estaba contra el cauce seco del río. Ya a ese punto no quedaba casi agua.

Sin darme cuenta en la última hora me había ido torciendo hacia la izquierda y por eso perdí altura. Si uno quisiese llegar al Abra del Chañi, lo ideal es llegar hasta Corral Blanco siempre cercano a la falda derecha del valle, hay varios caminos de vicuña que van y hacen confundir un poco con el inca, pero todos en la misma dirección.

La cuestión es que llegué al Puesto que queda a una hora de Corral Blanco (leí en itinerario de expediciones comerciales que tardan 8 horas hasta Corral Blanco, la verdad es que creo que en cinco horas y media con descansos tranquilo se llega, yo hice cuatro hasta Corral como me había dicho la gente y no corrí).

A las cinco en el Puesto miré el Chañi, me senté y ya sabía internamente que hasta ahí llegaba. El contexto era el de venir de una semana cansada, haber armado esa travesía el día anterior porque me tenía que ir por algún lado caminando a la ruta y decidí que sea por Jujuy. Pero como dije, estaba trabajando en la escuela y no como para hacer montañismo de altura a nivel seismil. No tenía carpa ni aislante, como poco equipo. Pensaba ir durmiendo en puestos hasta el Refugio Militar, con fuego donde pudiese. Los días fueron frescos y el saber que la montaña se negaba dentro y que no era el día decidí cambiar los planes. No es cuestión de conquistarla, es cuestión de pedir permiso a uno mismo y subir cuando se quiera honestamente sin orgullos, desafíos superficiales o búsquedas de fotos como la que me podía dar un Chañi solo sin equipo y travesía hasta Jujuy.

Mi plan B entonces fue no llegar a Corral, armar un fuego dentro del puesto, tomarme un mate y ver el atardecer. En eso estaba cuando me quedé calculando inconscientemente otro cerro de la cordillera del Chañi, el primero interesante al sur del Abra. A la tercer cebada tenía mi salida.

A las tres y media de la mañana me desperté, dejé mochi cerrada y solo subí con lo indispensable. La noche estuvo bien, esos puestos están calculados con tal precisión y conocimiento…

Caminé sin luna con visibilidad de pocos metros. Sabiendo que tenía que encararlo de frente en línea recta. Bien rápido sin frenar las cosas solo me preocuparon un poquito cuando tuve el descuido de dejar la manguera del camelback colgando. Para cuando quise tomar agua, estaba todo congelado. Nada grave, para reírse y aprender.

Seguí el ascenso hasta llevar a unos peñascos que había visto el anterior día. De un par de metros, sabía que iba a llegar hasta ahí para definir factibilidad. Nuevamente nada grave, trepé un poco y a las 7 am, realmente sin poder creerlo estaba en el filo cumbrero.

Sublime. Llegué justo cuando empezaba a clarear el noreste. Veía las luces de un pueblo que después identifiqué en un mapa como Terma de Reyes. Me quedé ahí medio extasiado un rato. Después, caminando tranquilo por un filo bastante mesetoso fui encontrándome con varios pircados. Supe luego que por lo menos el primero era una vieja “trinchera de caza”. Ahí se tiraban con muchísimo abrigo y provisiones, en un comienzo a boleadora para cazar vicuñas o suris, después algunos “afortunados” a rifle. Las vicuñas tienen sus caminos y lógicamente cerca de uno de estos estaban. Una locura que hasta esos paros hayan llegado. Llegué a la cumbre a las 7:30 am con los primeros rayos del sol.

Una vista inigualable del Chañi y del Paño, también de la Finca el Toro, Acay y más. Simple, nada super grande, pero a nivel personal totalmente bellísimo.

La bajada fue bien a tranco rápido. Para las 9am ya estaba en el Puesto, desayuno tardío y a las 10 agarrando mi mochila. Tomé el camino del río para conocerlo, unas tres horas en suave bajada hasta la escuela pasando por varias casas, disfrutando esa sensación de realización.

Los viernes hay un micro que sale a las 9 am desde Campo Quijano con un costo a Julio de 2017 de 200 pesos. El mismo pasa por San Bernardo y Rosal, llegando a Potrero. Viajan los pobladores, muchas veces con su mercadería o productos, pero no hay problema alguno en usar el servicio.

Teléfono 0387 154522970. Así constatan horarios antes de mandarse, no hay reservas ni nada de eso. Llega a eso de la una y media a Potrero y baja a la hora para estar a las siete en Campo Quijano nuevamente. Ojo, nunca viaje indemne. El camino pincha ruedas y el micro no es un 0km. El montañismo no necesariamente es solo para los que tiene camioneta o amigos con una.

Cumbre del Cerro, ¿Banzo?

Al fondo el Nevado de Chañi y el filo cumbrero (con pircado incluido).

Filo del Purma - 5400 m.s.n.m. (Junio 2017)

Quizás mi salida más desafiante pero no la más sufrida.  El frío esa semana había estado complicado. Con heladas todas las noches en Potrero y temperaturas por los diez bajo cero, no había muchas ganas de salir a encontrarme más crudamente con la Pacha. 
Para el jueves mejoró un poco y cortó el viento, así que sabiendo que ya me tocaba la vuelta a Buenos Aires, emprendí el ascenso.

Es lindo ir a lugares que no se pisan muy seguido o directamente nunca. Es especial, lo mismo me transmitió la Patagonia, Calchaquíes y otros paros. Hay un plusvalor de autenticidad y realización casi religioso. Como decía Anatoli Bukreev “Las montañas no son estadios donde satisfacer nuestra ambición deportiva, sino catedrales donde practicar nuestra religión”.

Para mí fue eso, un pequeño acto religioso. No soy del ámbito del montañismo normal, de un club o escuela, de una carrera o con cultura de pueblo de montaña, tampoco mi familia. Decidí decirle no a la carrera de guía a un día de hacer la prueba de ingreso un poco porque siempre me gustó verlo como algo personal y sencillo. En estas meditaciones andaba cuando definí que esta vez iba a ser algo diferente.

Miré mi mochila ILBE pesada y robusta y me aseguré que no quería andar renegando con peso. Así que mi opción B era una de mano que tenía USMC. Muy operativamente elegí lo mínimo indispensable. Una bolsa de dormir de verano más una frazada polar que en total pesaban 500 gramos, abrigo, comida justa sin calentador o bombona, nada. Silbato de emergencia, linterna, manta de aluminio de emergencia, aislante atado por fuera y listo. Nada de carpa tampoco o extras.

El objetivo real era realizar una travesía que siempre miraba en la que el plan era subir hasta la cordillera que se encuentra al sur del Paño hasta llegar al filo y caminar a lo largo del mismo unos 10 kilómetros para hacer cumbre en el Barro Negro y bajar por Morohuasi. Espero que alguien pueda hacerla algún día. Creo que tres cuartos de este filo no fue pisado.

Salí en la misma dirección que para el ascenso al Paño a las 16.30. Liviano como estaba en una hora y media llegue al punto donde uno puede ir para la quebrada del Abra de Purma o lo que haría yo.

Petroglifos camino arriba.

Evalué al pie de la cuesta el mejor lugar por donde subir y empecé. Medio empinado y áspero, pero encontré un buen lugar por donde encararle que va a ser mejor que señale en foto. Siendo ya invierno, no me quedaba mucha luz. A las tres horas del horario de salida ya estaba sin sol directo en una ladera de la montaña con la última cargada de agua que tenía. El ascenso lo hice sin frenar, a buen ritmo.

Realmente no sé porqué no estaba nervioso, creo que estaba tranquilo disfrutando el presente, el cansancio en los músculos, el desafío del segundo a segundo. En la misma ladera mire alrededor y encontré los últimos arbusto que había. Cercano a uno decidí vivaquear. Sabía que la noche iba a estar por debajo de los 10° bajo cero. Reflexioné un poco, encontré un yuyo que podía servir y me enfrasqué en hacerme un colchón decente para aislarme del piso.

Acto seguido volteé unos arbustos resecos y con unos fósforos que siempre llevo, hice un fuego con el que sequé la ropa transpirada. Preparé mi pequeño espacio lo mejor posible con un poquito de pirca para el viento, con todo listo para el asalto del siguiente día. Me metí en la bolsa de dormir poniéndome yuyo adentro de la ropa, la mochila por fuera envolviendo los pies.

Así estaba feliz con mi supervivencia intencional, en la ladera de una montaña arriba de los 4000 disfrutando de las estrellas. No digo que fue mi mejor noche de sueño pero me pude defender y descansar algunas horas.

Supongo que hoy con todo lo que hay, la montaña se volvió un poco un deporte de alto rendimiento demasiado pulcro. Con esto me refiero a todo muy lindo, con super comida, super equipo, calentadores, todo así. Esta bueno, pero me pasó en otras salidas que sentía que me alejaba un poco del ambiente. La naturaleza ofrece incluso donde uno menos cree. El humo es gaje del oficio como el poco de frío por fuera de las reglas de seguridad tan de manual que promulgamos. La intuición creo que es importante como el estar despierto a lo circunstancial.

A las cuatro todo a la mochila con una luna como farol. Empecé la subida con todas las capas de cebolla puestas. Fui decidiendo los lugares por donde encarar, calculaba que según lo que había visto desde abajo para las siete podía estar en el filo y desde ahí empezar a divertirme transitándolo con linda vista.

A veces el ojo falla. Para las 7 estaba en los primeros manchones de nieve en una subida pesada y cansadora, ya a una altura considerable por arriba de los cincomil. Miraba al Paño y pensaba que ya debía terminar porque ese filo no era más alto, o eso creí.

A las 8.30 me encontraba ya un poco riéndome de mi error, bastante cansado bancando el frío. Medía el Paño que veía a mi izquierda y sentía que ya estaba casi como en la cumbre de él pero en otro cerro. No tenía sentido. Cuando creí llegar al filo, vi que más atrás venía otro filo que era el mismo del Abra de Purma pero que tenía una altura la verdad considerable. ¡Ese cerro escondido de más de 5400 metros que no se ve desde Potrero de Chañi es el Cerro Purma! Tantos años intentando averiguar dónde estaba.

Mi interés surgía porque a los pies del mismo del lado de Jujuy hubo una mina muy grande que estaba abandonada, y siempre había querido ir. Creí que le decían Purma al Paño pero no. Efectivamente creo que el Purma es más alto que el Paño por arriba de los 5500. Sería lindo constatarlo, pero no era mi fin. Yo debía ir para la derecha, seguir subiendo con dirección sur hacia el Barro Negro. A las 9.30 exhausto llegue al verdadero filo.

Atrasado para caminar todo lo que me quedaba, a una altura mucho mayor a a la que pensaba, y con un frío tremendo me la pensé. Empezó a soplar el viento demasiado temprano. En general empieza a las dos de la tarde, pero si a las nueve estaba así… Esa fue mi cumbre.

Y fui feliz con mi decisión. Había llegado lo más alto para empezar a filar varios kilómetros, pero nada me aseguraba que sea fácil y había demasiadas variables que no manejaba ya de seguridad. Guardé mi orgullo, saqué un par de fotos, disfruté la vista increíble que había y abajo.

El resto no tiene mucho de importancia, le metí unas cuatro horas sin parar muy rápido hasta la escuela. Contento de lo logrado y más que nada del cómo. Es que ir ligero de equipaje, con sus lógicas incomodidades y desafíos, pero así e intentar algo grande como un cinco mil nuevo desconocido, tiene tanto encanto para mí que almorcé en la escuela en plena conexión con lo que la montaña me dio ese día.

Mi mail es marcosluvini@gmail.com por si alguien necesita algo más concreto del acercamiento o logística. Estuve varios meses por la Quebrada del Toro, hay un montón de cosas interesantes con baile lindo para hacer.

Lamentablemente perdí fotos de una memoria sobre el ascenso al Purma para completar marcando la línea de ascenso. Espero recuperarlas y completar el archivo.

 

 

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Nota y fotografías: Marcos Luvini | Edición: Daniel Savorgnano



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